Responsabilidad Social en Cultura

EXITOSO  FORO INTERNACIONAL RESPONSABILIDAD SOCIAL EN CULTURA

 El 24 y 25 de enero último, la Asociación Cultural Arena y Esteras organizó el Foro Internacional Responsabilidad Social en Cultura, que reunió a expertos en gestión cultural de Bolivia, Chile, España y Perú con representantes de la empresa privada del país.

Desde su convocatoria el evento concitó el interés de artistas plásticos, actores, arqueólogos, historiadores, educadores, arquitectos, comunicadores, músicos, diseñadores, administradores de empresas y estudiantes. Todos ellos, desde sus respectivas profesiones, promotores del quehacer cultural en el país.

El Salón de Grados del Centro Cultural de San Marcos, quedó pequeño para albergar a más de doscientos participantes ávidos de escuchar las diversas disertaciones de empresarios y gestores culturales pues era la primera vez que ambos sectores coincidían para analizar y debatir el papel que cumple cada uno en el desarrollo de la cultura.

Las mesas continuaron con los expertos nacionales y extranjeros, quienes analizaron lo que hoy implica la responsabilidad social empresarial, también se hizo un balance de la relación entre la empresa privada y el sector cultural en el Perú y en otros países. Asimismo, se presentaron experiencias y se plantearon las posibilidades y desafíos que actualmente enfrenta la responsabilidad social en cultura.

Así se pudo escuchar a Marco Aveggio de la Fundación Wiese, explicar sobre la puesta en valor del sitio arqueológico El Brujo y la Ruta Moche. A Claudio Sarmiento de Fundación Banco de la Nación informando sobre las publicaciones, exposiciones y el concurso de artesanos que promueve. 

Además el foro contó con la participación de los expertos internacionales en gestión cultural Cristóbal Gumucio (director del Centro Cultural Matucana 100 – Chile), Juan Pedregosa (ITD, España) y Vanessa Brito (gestora cultural, Bolivia). Por lado nacional estuvieron Rafael Varón Gabai (Varón y Asociados), Mirko Chang (Asociación Ancash – Compañía Minera Antamina S.A). Por parte del Ministerio de Cultura estuvieron los viceministros de Mauricio Salas y Daniel Alfaro.

Este Foro Internacional de Responsabilidad Social en Cultural contó con el valioso apoyo de  la asociación civil Tándem – Gestión Cultural para el Desarrollo y el Centro Cultural de San Marcos, en el marco  del proyecto Eje Central: la emprendeduría sostenible para el desarrollo cultural que lidera ITD con el auspicio de la AECID.


Responsabilidad Social en Cultura

No es común asociar el concepto de responsabilidad social al sector de la cultura y las artes. De hecho en el Perú, si bien en la práctica encontramos casos de empresas e instituciones que se interesan por la cultura, a nivel académico y de análisis de buenas prácticas, no se han generado espacios de reflexión y debate que analicen los beneficios mutuos que puede generar la alianza entre la empresa y la cultura en el campo de la responsabilidad social.

Pero, ¿qué entendemos por responsabilidad social? En un informe del 2007 elaborado por Oxfam Internacional en el Perú, se menciona que dicho concepto “en sus inicios se refería prioritariamente a actividades de corte caritativo, y hoy involucra una noción mas amplia, que está vinculada a una forma de hacer negocios considerando los impactos sociales, ambientales y económicos de la actividad empresarial e integrando en su accionar el respeto a principios éticos, la salud y seguridad ocupacional, las buenas prácticas laborales, el respeto a los derechos de las personas y el cuidado del medio ambiente”[1].

Como vemos, desde un punto de vista antropológico, la cultura aparece incluida en la definición de responsabilidad social pero desde un punto de vista de gestión y políticas culturales, dicho concepto aparece más vinculado al medio ambiente que a la cultura.

Por su lado, para Perú 21, una asociación civil sin fines de lucro, la “responsabilidad social de las empresas es la forma ética de gestión que considera e incluye las expectativas de todos los grupos de interés para lograr el desarrollo sostenible (crecimiento económico, desarrollo social y sostenibilidad ambiental)”. En esta definición, nuevamente no se alude directamente a la cultura, aunque podemos entender que el interés por el desarrollo social alude también al desarrollo cultural.

La responsabilidad social se asociaba en el pasado a la filantropía, es decir, la financiación de un proyecto por el mero hecho de sentirse identificado con él. Luego, la responsabilidad social se definió como aquella acción empresarial que reemplazaba al Estado. Actualmente, el sentido de la responsabilidad social es el de fomentar la inclusión social, es decir, preocuparse por la formación de las personas, fomentar su participación, apoyar a las pequeñas y medianas empresas para que se formalicen, mejoren, y crezcan, formar buenos proveedores, trasladar conocimiento, etc.

Ser socialmente responsable es, y así lo definía Luis Velasco, experto español en el tema, “como ser un buen vecino y si lo eres, lo más normal es que te vaya mejor”. De hecho, al día de hoy, los consumidores son cada vez más exigentes y responsables cuando compran un producto, en tanto se preocupan por el comportamiento de la empresa que lo elabora.  Ser socialmente responsable es conseguir resultados sostenibles pero también es seguir creciendo a la par que se cuida el medio ambiente, se protege y cuida a las personas que laboran en la empresa, se atiende a la comunidad, y se escucha al entorno.

El sector cultural peruano ha logrado sobrevivir a una inercia estatal gracias al interés de algunas empresas nacionales y organismos internacionales, que sin mayor incentivo o reconocimiento, han apostado por la cultura. En el Perú, destacan las entidades de la cooperación internacional, (AECID y el Centro Cultural de España, la Alianza Francesa, el ICPNA, el Centro Cultural Británico y algunas embajadas), las fundaciones (Fundación Telefónica, Fundación Endesa, Fundación Wiese, Fundación Backus, etc.) y las áreas de relaciones públicas y marketing de empresas como Claro, algunos bancos, AFPs, entre otros. La apuesta de estas entidades –aunque debemos diferenciar la lógica de la cooperación internacional de la responsabilidad social de la empresa privada- se ha traducido tanto en diseñar sus propios proyectos culturales como en apoyar financieramente a proyectos de terceros. Sin embargo, hay algunos desencuentros entre ambos sectores.

Por el lado de la cultura, la búsqueda de fondos económicos es incesante y agotadora, tanto por que la gama de empresas dispuestas a apoyar es relativamente pequeña y todos terminan tocando las mismas puertas o porque los proyectos que se elaboran no encajan con las políticas e intereses de las empresas que actúan en el país. Muchas veces, la vehemencia del artista no le permite analizar previa y fríamente, las estrategias y políticas culturales que desarrolla la empresa a la que ha decidido acercarse. En realidad, el profesional de la cultural compite con otros proyectos culturales, muchas veces de su misma especialidad pero también compite con proyectos que provienen del campo educativo, deportivo, turístico, medioambiental, etc.

Por el lado de la empresa, encontrar aliados en el sector cultural serios y capaces de producir y gestionar iniciativas culturales creativas, innovadoras y de calidad ha resultado ser una tarea igual de compleja. Además, el lenguaje empresarial que exige indicadores, resultados, presupuestos y metas bien planteadas ha sido inentendible por mucho tiempo para el profesional de la cultura y las artes.

La relación entre las empresas y el sector cultural se ha limitado a ser una relación entre un mendigo que pide y un millonario que niega su ayuda, cuando en realidad sabemos que la relación puede ser beneficiosa para ambas partes en tanto la cultura se convierte en la mejor aliada para las empresas que buscan la inclusión social y el desarrollo social integral. Los creadores y gestores de la cultura deben acercarse a las empresas con la seguridad de llevar consigo, proyectos que solucionan y ayudan a las empresas a relacionarse mejor con su comunidad, a mejorar su imagen y a lograr sus objetivos sociales.

El valor del proyecto cultural puede ser enorme y puede superar con creces al valor monetario que recibe a cambio. Una película, una exposición de arte, una obra de teatro o danza, un libro, una excavación arqueológica o una nueva producción musical pueden suponer una transformación de mentes y comportamientos en la sociedad de forma más contundente que otros productos que no conllevan el mismo valor simbólico de la cultura. Lo que falta probablemente es que tanto el empresario como el creador reconozcan este valor, el primero, comprendiendo el alcance de la inversión en cultura y el segundo,  atendiendo al mismo tiempo, sus necesidades.

Con el objetivo de analizar a profundidad los problemas que enfrentan los artistas y gestores culturales peruanos en su búsqueda de financiamiento para sus proyectos ante la empresa privada y los problemas que enfrentan los empresarios al momento de tomar decisiones financieras sobre los proyectos –culturales o de otros sectores- en los que van a invertir, es que Arenas y Esteras, con el apoyo de la asociación civil Tándem, gestión cultural para el desarrollo y el Centro Cultural de San Marcos, en el marco del proyecto Eje Central: La emprendeduría sostenible para el desarrollo cultural que lidera ITD y financia AECID, vienen organizando un foro denominado “Responsabilidad Social en Cultura”, programado para los días 24 y 25 de enero del 2011.

El foro busca reunir a gestores y creadores de la cultura y a empresarios preocupados por la responsabilidad social para analizar conceptos, intercambiar experiencias, conocer las expectativas de cada sector y acercar posiciones que les permita trabajar en conjunto con resultados beneficiosos para ambos lados. Para ello, se han planteado mesas con expertos académicos en responsabilidad social, mesas con empresarios con amplia experiencia en la gestión y financiación de la cultura y mesas con gestores y creadores con mayor o menor éxito en la búsqueda de empresas aliadas para sus proyectos culturales.

El encuentro se realizará en el Centro Cultural San Marcos en el Cercado de Lima, cuyo aforo es limitado por lo que si bien el ingreso es libre, será necesario inscribirse previamente.

Los esperamos!.

Diana Guerra Chirinos.

Lima, 28 de diciembre del 2010.


[1] OXFAM INTERNATIONAL / SOCIAL CAPITAL GROUP (2007). Responsabilidad Social Empresarial en el sector minero en el Perú.


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